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Beneficios de la correcta implantación de un Sitema de Gestión de Calidad
La implantación correcta de un Sistema de Gestión de Calidad, marca la diferencia entre un sistema burocrático, poco eficiente y que ofrece pocos resultados, frente a un sistema eficiente que permita evidenciar el cumplimiento de los requisitos de la norma y ofrezca a la empresa información útil para su crecimiento.
De la organización en relación a su ámbito de actividad: clientes (actuales y potenciales), competidores, socios:
Mejora de la imagen empresarial: al conseguir la consideración del cliente, cuando demostramos que su satisfacción es la principal preocupación de la empresa.
Refuerza la confianza de los clientes actuales y potenciales: mejorando el contacto con los clientes y demostrando que la empresa tiene capacidad para suministrar en forma consistente los productos y/o servicios acordados.
Captación de nuevos clientes: incluyendo a la empresa en el registro de empresas certificadas, lo que permite su localización cuando un cliente potencial consulte el registro en busca de un nuevo proveedor.
Acceso a nuevos mercados: alcanzando las exigencias de nuevos mercados o clientes, restringidos a proveedores que posean un Sistema de Gestión de la Calidad según Normas ISO 9000 implantado y certificado.
Mejora competitiva: marcando la diferencia frente a los competidores, o bien evitando el retraso frente a ellos.
Aumento de la fidelidad de clientes, a través de la reiteración de negocios y referencia o recomendación de la empresa.
De orden interno en la organización, que no sólo posibilitan la existencia de los primeros, sino que además permiten sustentarlos en el tiempo, favoreciendo el crecimiento y adecuado desarrollo de la organización.
Aumento de la productividad: mejorando los procesos internos, en la medida que todos los integrantes de la empresa saben claramente cual es su trabajo, cómo realizarlo y cómo es supervisado.
Mejora del control y la eficacia de la organización: lograda a través de una comunicación más fluida, donde todo el personal conoce la importancia de su trabajo y sus responsabilidades y se encuentra orientado a hacerlo hacia un mayor aprovechamiento económico; conoce el lugar que ocupa en la empresa, y lo que la dirección espera de ellos, reforzando así el concepto de trabajo de equipo.
Incremento de la rentabilidad: disminuyendo los costes de no calidad de producción y servicios a partir de menores costos por reprocesos, reclamaciones de clientes, o pérdidas de materiales, y de minimizar los tiempos de ciclos de trabajo, mediante el uso eficaz y eficiente de los recursos.
Orientación hacia la mejora continua: permitiendo identificar nuevas oportunidades para mejorar los objetivos ya alcanzados.
Aumenta la capacidad de respuesta y flexibilidad ante oportunidades cambiantes del mercado: permitiendo a la organización la recogida y análisis sistemática de la información, aportando una visión para la toma de decisiones dentro de la dirección de la empresa (costes, rendimientos de los procesos, satisfacción de clientes, relación con proveedores, problemas detectados, acciones de mejora, etc).
Mejora de la motivación y el trabajo en equipo: resultan los factores determinantes para un eficiente esfuerzo colectivo de la empresa, destinado a alcanzar las metas y objetivos de la organización.
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